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EL LIBRO AMOROSO
EL LIBRO AMOROSO PROLOGO
Los poemas que componen EL LIBRO AMOROSO fueron escritos mientras volvía a dibujar y a pintar luego de seis años de dedicación absoluta a las letras y a la mejora óptica de los collages que inventé entre 1978 y 1994. El libro, que debía ser pensado a partir de la idea de laberinto, pronto se tornó posible dado que un espacio nuevo se dejó ver. La soltura del trazo, la libertad de ánimo y la aparición de colores diferentes durante la travesía plástica también me predispuso a ese paseo por las landas, por ese jardín a la medida de mi avenir. Ello me sedujo hasta el punto de crear muchos dibujos a la tinta y muchas pinturas donde volvían a presentarse hieráticos como siempre los personajes magos, habitando perspectivas inauditas bajo cielos fugitivos y protegidos por castillos informes que la mirada actual ( la inspirada ) sostiene a la altura del corazón, con esmero, a pesar de tanta melancolía y de tanto desamparo. Poco a poco ,la poesía , escrita, se adueñaba de la situación, de mi situación. Aclarando la esencia de este nocturno ensamble ( el más negro de toda mi obra mientras que las últimas pinturas son muy luminosas ) revelo algunos de estos laberintos, iguales en mi mente a aquellos que, en el bello medioevo, generaban durante el recorrido un sorprendente dibujo de fieras devorándose cuando los pasos del caminante se sucedían indecisos, bajo el difuso sol de un crepúsculo invernal. Laberintos concebidos con toda clase de materiales o simplemente especulación mental, todo sólo para olvidar al viejo Teseo y a su hilo indispensable y vivir en sueños... El breve Autoretrato debía hacerme recordar algunos de los más incomprensibles trinos de la lengua de los pájaros : la mujer amada captada en el momento de desnudarse mientras Orion ocupa el centro de la ventana del cuarto de amor, como una lámpara lejana y titilante que vuelve a pavonearse cada día. Quisiera que estos textos sean leídos como si la resolución de la imagen y su desarrollo gramatical fuesen inseparables del juego de la escondida en uno de mis castillos a la acuarela, inseparables también de la magia de esos ropajes de mil arrugas donde el gran D.A. F de Sade plasmaba sus ensueños a falta del lujoso papel que merecía. Oscuridad, luz, oscuridad, parafraseando al surrealista checo Jan Svankmayer, autor de una estupenda animación que vi durante la redacción de mi libro, cuyo tema central es el humor negro y la incomodidad del ser, en este mundo dominado por canallas que permiten que sus dioses acaben con la naturaleza entera a cambio de un viaje a la luna o de un puñado de monedas... Oscuridad, luz, oscuridad, durante la travesía por lo dicho y lo no dicho. ¡ Oh bosquejos de lo indecible ! En el cuarto poema hablo de una ciudad que posee una torre incolora. Nada diré de ella ni de ese monumento sublime que adora dominar los muelles que, hoy plagados de ciegos viajeros , fueron el sitio elegido de citas de los inventores de los destellos de otro sol... Nada diré de esta ciudad que no haya sido escrito por sus poetas o por sus adivinos. Algunos homenajes evidentes: a Clovis Trouille, a Charles Fourier, a J. K. Huysmans, a Hans Bellmer, a los hermanos De Chirico y a mi amigo Miguel Pérez Corrales, magnífico poeta canario, mi preferido en lengua española, habitante de la Orotava y de sus paisajes volcánicos que se vengarán algún día de sus molestos turistas, reconstruyéndose de esa manera la silueta original de la isla. Otros homenajes hasta ahora secretos: a André Breton, a Gilbert Lély, a mi amigo Claude Courtot el sabio de las errancias ( en las fugaces apariciones del pájaro galante ), a mi amigo para siempre André Pieyre de Mandiargues que hubiese amado algunos versos, los que sean más elásticos, más resistentes y más oscuros durante la segunda o la tercera lectura. La obra se cierra con dos poemas inspirados en las pinturas de Roberto Matta y de Wifredo Lam. Sobre el sublime negro cubano me permití escribir una segunda versión del poema que forma parte de mi BRASERO DE LILAS. Para ello me serví del mismo título y de la misma luz tierna y provocadora. Espero que este nuevo buceo no desmerezca el anterior y que los lectores sepan entender esta actualización apasionada. El Libro Amoroso que debería servir como talismán a los destinados.
PASEO POR LAS LANDAS 1 Bajo un cielo lánguido Matriz de crepitantes entonaciones Hay un jardín a la medida de mi avenir Cercado por un torrente de reverberos con aspecto de rosa trémula Atravesada por un arco iris inmutable Fugaz como un beso jardín que cabe en los ecos Que el más leve de los aleteos fija en las líneas de mis manos Irrepetibles En ese jardín una desfloración es oráculo En ese jardín la mirada será vista aterciopelada o no será. 2 ¿ Existe en el universo algo más cósmico que una mano al acariciar el aire de un paisaje amado ? 3 Bosquejo de lo indecible: la espera es un privilegio de los seres disponibles. 4 El espacio amoroso juega al espectro con la Humanidad desgraciada. 5 Ví a un ciego vendiendo cardos. 6 El gran mérito de Charles Fourier no ha sido el formular su teoría de la separación absoluta sino creérsela. 7 La música debería ahora ser más privada que nunca. La armonía concebida como caricia amorosa, como acto de amor. 8 Inquietante diletante. 9 Sería estupendo organizar una exposición de Hans Bellmer en un glaciar. Los cuadros sobre caballetes de hielo azul. 10 En la guarida de mis verbos vanos hay un cielo disponible. 11 ¡ Siempre amé los cielos artificiales impresos tímidamente en papeles plateados y que a menudo eran la piel de una caja de bombones con forma de estrella lejana ! 12 1935 fue ante todo el año de la libélula en la frente del poeta. 13 El libro amoroso refleja La Vía Láctea antes de cerrarse. 14 Un aforismo es un cierre relámpago visto en una puerta condenada cuyo picaporte siempre es imaginario. 15 Ondea falda Y hace De la oscuridad Tu Pasional Fundamento. 16 El cielo, como el cuerpo, hace pesar su sabiduría en la rotación del objeto amoroso. 17 Sería imprescindible soñar si se acabara la tinta en el mundo. 18 Dudar es creer en los reflejos femeninos de una tormenta pasajera. 19 Eres tan imprevisible oh dama mía Que para el sol tu sombra Es un collar de perlas anudado Levemente En un tallo de rosal en esplendor. 20 El más bello amanecer al ignorarme se torna espejo libre Por unos instantes mi mente destella palabras extremas Que lo iluminan Desde un ángulo inesperado por mi incolora gramática Que aniquila sus contradicciones lumínicas Y a ciertos promontorios simbolistas sabios en protegerme Cuando no tengo nada que decir Nada que decirle a mis verbos despistados Donde los raptos automáticos se proclaman ellos mismos reyes bermejos del abismo Del desamparo absoluto Una espiga seca relamida por el silencio de las estrellas Es la hora del día en la que aparece el silencio amoroso que precede a la penetración Y los amantes se reconocen en la luz que los mezcla Al aire frío del poema que de a poco oscurece Bajo un trozo de cielo azul Y un rayo de sol armonía deslumbrante en las primeras páginas de un libro dorado Cuya portada dice mi nombre y el de mi amada en anagrama visible Si ella decide amarme dejarse amar por lo que queda de mí.
ACEITADO MECANISMO DE LA FABULA A mi amigo Miguel Pérez Corrales La columna vertebral de un abismo Que acabe en bosque de letras Es un ábaco para contar estrellas La lluvia hoy saborea la perspectiva agitada de una mirada Cuyo límite es el adiós ¡ Oh la dialéctica del aceitado mecanismo de la fábula ! A medida que se tensan reflejos y dudas Y miles de cálculos geométricos para calmar la espera se duermen En la mano que ha de ser abandonada en el inviolable éter Nada parece desprenderse del cielo del poema Y del dominio de las excentricidades de algunos espejos Ese dominio que es la morada deseada de los videntes Cuando desafían a la ley de gravedad y a la fugacidad de la vida Lamiendo a la vulva amada y a la noche a la vez Quieren que el paisaje mental con sus lobos de polvo sus nubarrones de bolsillo sus patíbulos de papel manteca Quepan En una sola mirada Sin ser vistos Y colmar luego de un sinuoso paseo bajo los tilos en flor El pequeño cesto agujereado cuyo perfume habitual es el de los bucles de los días perdidos O los bucles de la contradicción ¡ Oh la dialéctica del aceitado mecanismo de la fábula !
AUTORETRATO La criatura de nalgas de luna translúcida Alza su sexo imitando el despegue de una oca Las cuevas aterciopeladas del sueño partido en tres desolados paisajes líquidos Encuentran su fuego perfecto en el giro de Orión Nunca se ve en las letras góticas alzada más despojada de sombras Guante olvidado Un recuerdo de telarañas en los dedos que sostienen la pluma accionando la leve brisa del Enigma Abandonado a su suerte de mapa agujereado Detrás de la bella la bella vida queriendo ser un espejo soleado En el desnudo que sostiene arqueado el velamen de acuarela Los vientos cambian Olfatean el único muslo visible que se pliega en la cintura del seducido Soltando cuando el verbo se hace carne Puntos suspensivos Alas Jamás el secreto del vuelo el secreto de tanta primavera en los ojos Ahora una oca cualquiera puede ser un fénix Río de tinta que apura el paso en la pose sellada Oh Siempre.
POSO EN EL FONDO DEL LIBRO ( J. K. HUYSMANS ) De qué danza extática se nutren la pasiones Con qué siete peldaños hará la mujer deseada su sabio placer aparecer De las retinas agraciadas se nutren los vástagos indolentes En los senos más temblorosos se inquietan las rosas y se derraman las palabras que le sobran al sueño Una riña de infinitos a punto de abarcar a todos los reflejos femeninos del horizonte Vuelto hacia las redondeces de un abismo de literatura Impide el desborde del cielo azul de una carta futura Otorga sus favores a los etéreos vagabundos Bastará con acercarse a la ciudad de la Torre incolora Y admitir que la vía láctea cabe en dos ojos.
TODO EL MAGMA DE ALASKA Todo el magma de Alaska no podría acabar Con una frase del que sueña con su lengua Rozando el abismo de un pubis derramado Sus retinas en alerta difundirían las posiciones en claroscuro De los astros propensos a alejarse de sus comunicaciones postergadas El sol nos dice desde su guarida negra la medida del cojinete heráldico cuya cima es espuma de semen y purísima oscuridad Cuando se asciende el cuerpo de nuestra amada El sueño es un espejo retrovisor Iluminando con una leve luz rosada Las garras del crepúsculo El sueño se anticipa en un parpadeo de ventana última Al volcán de letras En la oquedad de una lejana conquista de máscaras plegables y de postes que el inquieto águila mítico sacudirá siempre En las noches de tormenta.
ARTES DEL VAGAR Si se me ha de preguntar sobre el tramado del deseo Sobre el sol que siempre cae negro de su descosido abanico dorado de plumas rapaces Sobre su filoso lecho barca de tocado perfumado con verbos en constante infinitivo y con lavandas desmemoriadas cuya fugacidad aterra Nada diré que no se vea Cuando dos amantes se entrelazan Y dos lenguas compartiendo el flujo de la misma noche Se prometen inquietas un cuerpo para siempre El deseo apenas se deslumbra con el caos de la mirada derramada O con las chispas fugitivas de su llave incorruptible que la dama Eternidad corteja y finalmente atrae al abrirse la esperada sonrisa solar cada día Apenas se deslumbra el deseo Con el escape De cuerda en plena afinación De un pájaro ignorado Escape que habitualmente carece de tensas brumas a lo Carpaccio El deseo es lo que sigue.
OASIS Tiempo para una lectura de montañas Para poner en movimiento breves desnudos que harán un alba Para vagabundear como una sombra ágil de ala tensa Entre las palabras deshabitadas y los desvariados cortinajes Donde hay flechas ascendentes y galaxias cobijadas en los ojos de silex del avenir Dibujado allí con prisa de equilibrista por un faro tardío Con un rostro de doncella en inicio de cabalgata Tiempo que se prepara para dejarse oler Acariciar Con un bucle de hada Hasta que broten chispas de su inasible estela de leves polvos Inhumanos escombros implorados por los túneles pasionales Hasta la salida del astro.
CANTO PARA CLOVIS TROUILLE El nácar crepuscular de unas uñas leoninas El antifaz concebido como brote de musgo de un rostro cautivo de sus propios desatinos La pantera feroz en contraste perfecto con los erectos senos y con las axilas en flor Las manos diamantinas que al rozar la oscuridad de una cabellera bermeja parecen sostener todo el peso del Universo La imagen instantánea de tantos óleos magnetizados por la brisa de lo irracional La orgía de las fuentes lumínicas enardecidas por las bellas muchachas rendidas La orgía del negro incorruptible y la desazón perpetua del tirano en retirada detrás de las bambalinas del paraíso y del infierno del trazo impresionista El desvío de los ojos de la pecadora que desea transformarse durante una tormenta de nieve en jeroglífico de carne espléndida La barca que le sirve al soñador como instrumento musical El maniquí recién maquillado arrojado a las fieras desveladas El obelisco que apunta sus crepúsculos silenciosos hacia un decorado pleno de costuras delirantes Las rosas que hipnotizan Los cortes abruptos en la arquitectura del colibrí del vals de lo inesperado El exhibicionismo durante un descarrilamiento o una penetración amorosa a la luz de una vela enervada a la luz de un glande que no acepta negativas El humo indomable de una boquilla de nácar Las telarañas adormecidas por la canícula y los cielos bajos que aquietan a los palmares El gabinete para sosiego de prestidigitadores Clovis el pintor de los sueños inconclusos de las medias negras de seda inalterable de las diademas de almendro de las serpientes para ornar el paseo Clovis muestra el secreto del origen del mundo encerrado en una mirada siempre la misma siempre otra.
SOBRE EL LIRISMO DEL LIBRO AMOROSO Me ocupo del crecimiento de una pasión cualquiera Flor estrella ola la más leve o nube Siglo XIX Aprendo a desprender Los acordes que ligan mi libertad a mi deseo Se trata de dar con una armonía que deambula como equilibrista Entre los seres disponibles los sueños Los repentinos cambios de humor del horizonte de las manos dadas Me ocupo de los aleteos que estas manos mías crean Al invadir la página en blanco ( miles de sexos femeninos en esplendor ) Aleteos del suntuoso transcurrir De hada Anochecida De mis desvíos no señalizados Armonía fluctuante y negra Como el pétalo de rosa que cae con la lágrima del deslumbramiento Con la lengua en el pozo ciego de una nostalgia echada a perder Existir supone asir con los ojos a una gama cromática despiadada llena de escorzos exigidos por las transparencias Asir con la memoria el brusco temblor de las líneas Tactos impíos que deberán ser comprendidos como límites Del bosque informe que es el espacio amoroso Tramando la estética del relámpago Irrumpiendo en un cuarto alunado que encierra un cielo azul de caja de música olvidada por siglos en el fondo del mar O en el fondo de una frase automática lo que dura un suspiro De la mano con la bella Enigma la inspiración se deja ver Su vientre acumula al plegarse las sumas y restas erradas que le sobran al infinito Bajo su mirada el libro amoroso desorienta a los intrusos.
EL ULTIMO APARECIDO ( VARIACIONES SOBRE LA ESTETICA DEL RELAMPAGO ) La tinta se derrama, deja derramarse. Por el inquieto trazo leve e impensado un mundo hasta entonces imposible se adivina. Ante todo adivinación y arrogancia, facultades que el hombre describe tímidamente cuando no las posee. También imprescindible la ternura y la armonía de los decorados descoloridos de la memoria, apilados detrás de un telón cuya rigidez espanta a los descendientes de los maestros renacentistas y a los coleccionistas de espejismos. Decorados a punto de ser olvidados pero que mi imaginación rescata de las fauces del tiempo que pasa. La mística del dibujo razonado, pensante, queda de lado, no interesa. Basta el deseo de escapar del pájaro que admiramos unos instantes en el cuenco de unas manos solares. Dibujo una escalera, frágil, muy frágil. No sirve ni para subir ni para bajar: es un capricho de la luz, una sucesión de peldaños habituados a dar las siete notas musicales. En ella nace el alba de los sentidos. Los ocasionales paseantes de mis dibujos y pinturas parecen confiar en el poder de los elementos y en la ley de gravedad . Para ellos el aspecto provocador de sus rostros alunados, sus vestimentas transparentes, sus barcas hechas con agua y tinta derramadas son motivo suficiente de presencia en el mundo. Se sostienen con el amor que el artista les ha dado sin nada a cambio. Sus variadas construcciones de irracional arquitectura sirven para que el ensueño se presente. El ensueño que ama las veletas fijas... El color es un lujo, es decir una necesidad, un obsequio de todo lo visto y de todo lo nunca visto. Hasta la tablilla negra que hace de instrumento musical en una de mis últimas obras desea ser invadida por el embrujo de los innumerables tintes de la acuarela o de la témpera. El papel, siempre de pequeñas dimensiones, permite mil capas de luz, millones de retoques rápidos que amplían la suavidad de la mirada. La suavidad de los objetos es una trampa dedicada al observador que parece todo saber pero que no sospecha que será guiado hacia el abismo de su percepción. Ardua tarea del vidente. Pese al ruego del color en ocasiones la escena depende del blanco y negro espectral, combinando trazo y ausencia de color para realzar la profundidad de los espacios y la levedad del sueño hecho carne, dama que se confunde en el abrazo de su amante. El último aparecido se presenta. Ofrece barcas hechas con agua y flechas para arrojar a los intrusos. Vive cerca de los juncos tiernos donde no escasean ni los insectos fosforescentes ni las penetraciones amorosas. Ama las olas diminutas, los inventos falsos, los soles de bolsillo, los espejos informes y resquebrajados donde su mirada se transforma en incomprensible partitura o en jeroglífico de espuma. Adora los brotes de extraños árboles que llamean, las esferas, las madejas, los collares de lágrimas, los reflejos leoninos del océano al atardecer, la línea de puntos que es el alfabeto de los adoradores del sol. Nunca sonríe pues su aspecto hierático y arrogante no se lo permite. Es el amo del papel en blanco. Suele usar un cinturón hecho con rayos y diamantes sólo por él conocidos. Huele a mar y a almendro en flor. Es dichoso acunando temblorosos velámenes que nunca lo han conducido a ninguna parte. Esconde sus manos de adivino detrás de las popas, las proas, las sombras de un universo a su medida. Dado que las sombras son su fundamento acostumbra dar paseos por los escaparates donde ofrezcan viejas postales. Prefiere las vistas estereotipadas y las fotografías de bañistas 1910 cerca de sus pintorescas casillas de madera tiradas por caballos. Para este pasajero sin equipaje la aventura del Arte no cuenta las cuentas de ningún collar.
IRRUPCION DEL PAJARO GALANTE Ya hablaremos de la suavidad de los pinceles y de los flujos coloreados por la caída de algún astro.
El suspiro de un vagabundo que amaba las almohadas indeformables.
Dependerá de la tersura de una caracola la ola detallada en la base del faro sombrío.
No existe abrigo que se compare al rayo de luna.
El recorrido diario de un gato es la vuelta al mundo sin regreso de una mirada de mil ojos.
Todo verbo en infinitivo nubla un instante a la imagen que engendra.
¿ Paracelso habría pagado el costo de un café en el Florian de Venecia ?
La insistente imagen de un colibrí atrapado en un par de medias de seda negra.
La sabiduría debería ofrecerse sin piedad en los escaparates de maletas.
Desoladas encrucijadas.
La noche desapareció del libro leído como un manjar.
El deslizamiento en zigzag de las babosas en los cristales de mi casa natal.
Me alumbro con una soledad desmelenada.
La duda acelera los sentidos.
El resultado de la primera suma errada de mi vida.
Flor azul del pantano, de la memoria.
La canela que adormecía al rey de las letras.
Infinito dorado de un estuche corazón que ha dado frutos desconocidos.
Escritor decadente descríbeme con más arrogancia los artificios de una estrella lejana.
Hermosa noche para sacarle lustre a un laberinto.
Mi biblioteca no es un altar, no, de ninguna manera.
Optico silencioso el pensamiento. El pensamiento es un espacio. Fragua del pensamiento.
Linterna de mano con forma de botellín.
Bómbice que olvida su seda merece una lluvia de chispas.
PASADA DE COMETA Un bosque Estoy sentado en un duro montículo de tierra virgen Su cimiento deja que mis pies descalzos se hundan con una suave presión El mar no está lejos apenas una brazada de amazona y se llega A sus reflejos de amatista La arena posee aquí y allá tornasolados tintes que el sol del mediodía ennegrece Hasta que los mantos de la noche tornan Al pensamiento Una caja de resonancia que se sumerge en la primera ola que lo permita En este atril de ensueño la única soberbia soportable es la del poeta inspirado La arena asume formas de fin del mundo Nalgas intactas de bordadora Flechas de éter puro en todas direcciones Acentuando la fragilidad de la mirada Sacudiendo el borde florecido de mi atención de mi aislamiento Un bosque que es todo un universo Hecho para admirar las frondosidades del pensamiento Donde nacen las ideas que gustan colgarse del talle de las paseantes siempre tan bellas cuando se olvidan del tiempo que pasa Mientras el paisaje mental teje y desteje sus tramas de noche Sus escaleras en cuarto creciente Sus jardines agotados por la abundancia de cardos recién nacidos Sus esquinas apenas iluminadas por un manojo de luciérnagas Hoy la luz busca su tesoro en mi pensamiento más oscuro Es una deidad profana de suave falda sin costura de pliegues espectrales Donde las estrellas mueren de sed al creerse abandonadas Un infinito tras otro Se sucede en su nuca perlada Una avalancha de bucles incoloros que da paso a un cardumen alquímico Bestias fugitivas que se oponen una sobre otra en el fondo de un atisbo perdido Fondo rojo Construcción de madera crujiente Techo imitando el abrazo contorneado de un pulpo Vela titilante de agujas enloquecidas en la mesa de escritura del poeta Tallos quebrados por el peso de la flor de la connivencia Miles de fotografías instantáneas despeñadas de un roce de lenguas Tallos ladeados por el peso de la pérdida de memoria del alba Derramada En lo que queda de día El bosque es siempre el mismo Sus precipicios volátiles distinguen el mismo océano Hay el adiós de unos labios Hay la curva femenina de un espejo que admite la entrada de algunos insectos imprevistos Hay una sombrilla de mano cerrada sobre una silla plegable diminuta ambas del mismo amarillo desanimado y cauto frente al azul deslumbrante del mar No está lejos El mar Me acerca el eco de las rosas de la juventud que se detiene y aletea al reconocerme Finge conocer las mareas que me alejan del absurdo sublime cuando duermo Roca ígnea hendida por los movimientos de un glande infatigable de una vulva rendida Pasada de cometa.
EL PAJARO GALANTE OLVIDABA DECIR... El punto de vista de un amigo implica siempre una desmesura.
Muchos compradores de obras de arte deberían visitar los talleres con camisa de fuerza.
Las estrellas que se tocan.
Irreductible, ver inviolable.
Los juncos del pantano visitan al navegante.
Los súbitos cambios del verde poético.
El arco iris despidiéndose de sí mismo.
Alberto Savinio y su hermano Giorgio de Chirico, sabios en proteger a su Majestad la felicidad.
La luz, en LA DOBLE PRUEBA de D.A.F de Sade, brota de una vulva del color del primer rocío de Mayo.
Las ventajas de un olvido imprevisto se ven sublimadas en el desorden de la frase que le sigue.
La actitud romántica relativa a la ingobernabilidad del carruaje del sueño me conmueve hasta las lágrimas.
Los encantadores de serpientes dominan el mundo, de las serpientes.
Bajo la mirada tenía miles de ojos decididos a no mostrarse en pose de baile.
Las estrellas y las luciérnagas copularán a partir de la medianoche.
La rotación de la Tierra y la rotación de una falda, en equilibrio perfecto al volver las páginas de un libro imaginario.
El superyo se la pasa suspirando por Penélope.
EMBOSCADA Emboscada en un espejo que nada tiene que mostrarle al mundo En una cristalización que irrumpe a todo galope En lo que se olvida de la suerte del mundo al imaginar Apretujados en un tallo de rosa Acompañando su temblor de muchacha durante la primera penetración Los despiadados símbolos de las vertientes mágicas ( Las prisas del viento ) Aclaran el recorrido de un eco ausente En la mirada de un vagabundo que crea frases con chispas En rigor luces titilantes De un paisaje submarino Que retuercen los rayos de sol Que un beso fugaz de dama amada dejó a la deriva ( Entre sus senos resbalaron Un adiós Un glande florecido Una sombra de escalera de cuerdas en extrema tensión ) El bosque puede caber en una ventana de pequeñas dimensiones Puede deslizar sus pasos sonámbulos con la gracia de la perspectiva y de la luz Pero nada impedirá que el lenguaje automático prefiera plegarse en su inviolable espesura Como plumaje de oca.
MORCEAUX DÉTACHÉS D’UN JOUR DE PRINTEMPS AU DÉTOUR DU CHEMIN MANQUÉ Algunas indiferencias me deslumbran La de la página en blanco La del niño al desplegar su aburrimiento La de la luna Nada me separa de ellas Pues nada me es indiferente Mis tiempos y mis espacios se alejan de los trabajos forzados Para preferir un viaje por un mazo de naipes visionarios De pelaje de liebre Un cielo incondicional arrasa con las bestias del decoro Y con sus malolientes fracs deshilachados Y se deja acariciar Sobre un castillo cuyo puente levadizo está plagado de luciérnagas en celo y de máquinas de coser En sus mecanismos oxidados nace una música leve De aguas profundas De tormentas sorprendidas por la presencia del bello musgo gótico En las rodillas de una domadora de fuego que escribe sus memorias mientras duerme La música pronto se desliza traviesa En los bolsillos del albazano visitante La música parece brotar de su cabellera en desorden Cuando se roza con el cielo bajo que desciende más al aclararse su mirada Que desciende más cuando voltea los folios empapados del libro de visitas Transparente para que se vean las estrellas y los besos extremos que le dará a su cautiva en la oscuridad Las estrellas indiferentes Nada me separará de ellas ni siquiera un futuro estallido de letras Que un niño cualquiera atrapará confundiéndolo con un raro coleóptero En la sombra fugitiva de sus manos de bruma.
LA POSEIDA FUCSIA DE AMSTERDAM La ciudad envuelve con bruma a la mirada atrevida Sobre el canal el cielo pierde algunos de sus pájaros Una muchacha desnuda sus ojos vendados tiende la mesa de la cena Un globo terráqueo en su centro desatará la inspiración Una cópula frenética en el musgoso entramado Que la imagen final no deberá sostener.
MATTA 11- 11- 2002 Noventa y un años de vida Aunque su trazo diamantino pueda recorrer mil siglos en un instante Del escondite alquímico de la cobra coral Roble hueco u ónix donde relatar una fábula A la sorpresa de un Quijote Cuya actualidad se plasma en el malabarismo estelar Y en la inviolable nostalgia de un corazón sin límites ¡ Viva Matta !
WIFREDO LAM EL ARPA Y EL LATIGAZO ( VERSION 2 ) De etéreas claridades los jardines de Sagua la Grande languidecen Un trueno bosqueja una partitura de pájaros Sus rodeos imprevisibles no atenuarán el eléctrico recorrido de la brisa Podrán buscar abrigo en la mano negra Que dibuja en el aire azul La silueta de Elegua Mientras mil fantasmas se dan cita en el negativo de una fotografía aérea de la isla Al despedirse Wifredo De la casa natal construida con cañas hipnóticas y con las lágrimas de todos los oprimidos del mundo Importa ante todo la resistencia del papel madera y de la libertad, LAM El cuerpo de la mujer amada se ilumina solo En la tierra que se deja acariciar aún y que la espuma salpica Iluminando las paredes descoloridas con ritmo frenético Cuando las sombras crean una figura reconocible el corazón se acelera Los niños que presencian la cópula detrás de las cañas se asustan Del crecimiento del glande y de la luna en el lecho La larga cabellera que el ópalo del Caribe emula Al derramarse Provoca un incendio en el centro del cuadro Luego de los primeros trazos de carbonilla El cuadro para esconder el semen contenido durante la siesta, LAM El semen volcánico del primer amante el bestial cielo nocturno Tres dedos de mago Bastan para sostener un telón granate que vela al agitarse a las pinceladas blancas y a las botellas vacías del mejor ron donde crece el sueño En el pueblo se ignora a Picasso los ancianos juegan a los naipes y ríen del paso del tiempo Bajo un reguero de cañas podridas un caballo imita un jadeo femenino Su crin erizada se enamora del viento, LAM Bello como un galeón saqueado por el fondo del mar.
2002 . 2003 |